¿De dónde venimos? ¿Quienes somos? ¿Adónde vamos?
Tras este título de una obra de Gauguin se encuentra toda una filosofía de la vida. Vamos, venimos, somos…La vida es un viaje continuo que nos nutre de vivencias que terminan conformando nuestro ADN. Un viaje en el que el tiempo y el espacio, aliados en lo finito, nos apresuran en la búsqueda, a veces desesperada, de nuestro propio Tahiti. Cerca, lejos o tantas veces inalcanzables se encuentran nuestros sueños; la vida casi siempre es un viaje tortuoso que nos lleva o nos aleja de ellos. Hoy tenemos un encuentro con un singular peregrino de la vida, soñador irreductible, que soñando mundos mejores a mejorado el mundo.
Ernesto Bustio nació en Güemes en 1937. Ordenado sacerdote en 1963, ejerció durante tres años en Tresviso como pastor de pastores, oficio que él mismo había desempeñado en Cataluña en su adolescencia. Pronto inició sus viajes por el mundo. Primero buscando por Europa a los emigrantes que habían dejado las montañas (este viaje en compañía de José Luis Casado Soto tendría como resultado un interesante libro).
Posteriormente como cura obrero, mantuvo una larga y tensa lucha con la dictadura para mejorar las condiciones de vida del barrio santanderino de San Francisco. En 1979, ayudado por los propios vecinos se subió a un viejo Land Rover y se lanzó al camino con el triple propósito de conocer gente, trabajar en lo que saliera y fotografiar todo lo que se le pusiera por delante. Recorre parte de Europa, salta al norte de África y en Senegal embarca rumbo a Puerto Rico. Para pagar el pasaje trabaja codo a codo con la marinería en condiciones de semi esclavitud. Recorre casi toda Latinoamérica y en Venezuela, logra trabajo en una mina. De allí, pasa al altiplano para trabajar con los campesinos, baja a Colombia y desde Buenos Aires regresa a Santander.
La frase que le gusta repetir a Ernesto es que todos somos peregrinos de la vida. Pronto se embarca en otro viaje de dos años que le llevará por África y, de nuevo, América Latina; y después otro más, y otro. Entre viajes y conferencias a Ernesto se le puede encontrar en la Cabaña del Abuelo Peuto, su casa natal convertida en el más famoso y peculiar albergue del Camino del Norte, un «puchero» donde se cuecen las experiencias e historias de gentes de todo el mundo. Su hospitalidad ha corrido de boca en boca y muchos peregrinos lo llevan como prioridad en sus cuadernos de viaje. Pastor en el Pirineo, minero en Venezuela, engrasador en un barco, albañil… Y pescador en un barco «pirata». En su mochila lleva más de 80.000 fotografías que después utilizará para dar a conocer la situación de los pueblos por los que ha pasado y crear conciencia solidaria. Material fotográfico que finalmente ha sido donado a la UC para su digitalización.
En 2009 el Consejo de Ministros le concedió la Medalla de Oro al mérito en el trabajo.
|
Tema de la jornada
¿De dónde venimos? ¿Quienes somos?
¿Adónde vamos? |

ELOY VELÁZQUEZ
Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo, Asturias. Estudio de Grabado en la Scuola Internazionale di Specializzazione Grafica "Il Bisonte" de Florencia (Italia) y en el Centre Internacional de Recerca Gràfica de Calella (Barcelona). A lo largo de su carrera profesional ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas en las que, a través de la pintura el grabado y la escultura, ha mostrado siempre una mirada personal e independiente, centrada en una permanente investigación y experimentación basada en el diálogo con los más diversos materiales. La escultura ha venido ocupando su trabajo en los últimos años con muestras en la Fundación Botin (“de la tierra al mar”), Caja Cantabria (“Miradas perdidas”) o recientemente el Palacete del Embarcadero (“Desde el sur del Silencio”). Durante estos años ha compaginado su trabajo artístico con el de profesor de los alumnos de arte del Instituto Santa Clara, realizando también una labor de difusión del grabado a través de artículos, conferencias e impartiendo numerosos cursos para profesores y estudiantes de arte.
|
|